2/13/2010

QUEBRANTA TU CORAZON



Por John Fletcher

El santo John Fletcher aconsejaba, “Quebranta tu corazón. Debiera ser de carne, pero aún tiene mucho de piedra. Tu alma, que debería ser templo sólo para el Espíritu Santo, con frecuencia se vuelve cueva de ladrones, foso para basiliscos, nido de víboras – encubriendo los restos de la envidia, ira, impaciencia, indiferencia, irresponsabilidad, haraganería, intolerancia, confianza en la carne, justicia propia, sospechas sin compasión, e idolatría. Encubriendo los restos de los celos, el mal humor, orgullo, prejuicio, miedo atormentador y otros cuantos males, miembros de la familia de la hipocresía. En la presencia del Señor y por su gracia, descubre estos males por medio de un examen minucioso. Observa lo que pasa en tu corazón en todo tiempo, pero, con mayor razón, a la hora de la tentación. Con confesión profunda y frecuente, saque afuera todas esas abominaciones, estos pecados que no quieren que Cristo reine sólo en tu ser. Tráelos delante de Él poniéndolos a la luz de su rostro. Si lo haces con fe, su luz y calor los matará como el ardor del Sol mata las lombrices que el arado expone en un día seco de verano.”

TOMADO DE http://libreriavozqueclama.blogspot.com

2/07/2010

La habitación secreta de la familia Ten Boom



En absoluto silencio y en una completa oscuridad, seis personas, cuatro de ellas judías, permanecían encerradas en una minúscula habitación secreta. No había espacio para moverse, dos podían sentarse mientras que cuatro permanecían de pie. La Gestapo las buscaba por toda la casa, sabía que estaban escondidas en algún rincón, pero le era imposible descubrirlo: una falsa pared y un armario ocultaba el minúsculo habitáculo que los propietarios de la vivienda, la famila ten Boom, habían creado para salvar la vida de aquellas personas y la de cientos de judíos perseguidos y desesperados.


La familia ten Boom en 1902

La familia ten Boom estaba integrada por los padres, Casper y Cor; cuatro hijos, Betsie, Willem, Nollie y Corrie; y tres tías, Jan, Bep y Anna. Durante la ocupación nazi de Holanda, los ten Boom, ocultaron en su hogar, conocido como Béjé (en la calle Barteljorisstraat, nº 19, en el centro de Haarlem, Holanda), a numerosos judíos y a otras personas que temían ser obligadas a trabajar para los nazis.


Los cuatro hermanos de izquierda a derecha: Betsie, Willem, Nollie y Corrie


Casper era un relojero de gran prestigio en Haarlem. Durante el Holocausto, sus hijos ya eran mayores y su mujer había fallecido. Betsi y Corrie no se habían casado y vivían en el hogar familiar. En 1922, Corrie se convirtió en la primera mujer con licencia de relojero en los Países Bajos. Willem se había graduado en la escuela de teología y se había interesado enormemente por el problema del antisemitismo. En 1927, escribió un artículo sobre este tema. Nollie era maestra, estaba casada y tenía seis hijos.



Taller de relojería de los ten Boom. Casper, al fondo, rodeado de sus empleados

Los nazis ocuparon Haarlem aplicando unas estrictas normas de control de la población. A los ciudadanos no se les permitía abandonar sus hogares después del toque de queda, que pasó de las 9:00 a las 6:00 horas pm. El himno nacional holandés, “Wilhemus”, fue prohibido. La Gestapo reclutaba a todos los hombres de edades comprendidas entre los 17 y 30 para que trabajasen en fábricas o en el ejército. Los holandeses también conocían la persecución de los judíos y su reclusión en campos de concentración. La familia ten Boom sabía muy bien cuál sería su suerte si desafiaban a los nazis ayudando a judíos o a miembros de la Resistencia pero creyeron que era su deber hacerlo.


El Béjé, el hogar de la familia ten Boom. En la planta baja se encontraba la relojería y en la alta, la vivienda


Los cuatro hermanos ten Boom

En mayo de 1942, una mujer judía, elegantemente vestida y con una maleta en la mano, llamó a la puerta del hogar de los ten Boom. Muy nerviosa, le explicó a la familia que su marido había sido detenido varios meses antes y que su hijo había logrado huir. Los nazis la buscaban y tenía mucho miedo de regresar a su casa. Sabía que ellos habían ayudado a otra familia judía, los Weils, y se preguntaba si podría permanecer con ellos un tiempo.

Casper acogió a esta mujer y continuó ofreciendo su hogar como un lugar seguro hasta que los refugiados pudieran salir del país. Estas personas podían permanecer unos días o, incluso, meses en la casa de los ten Boom. Pero era necesario construir un escondite en el que pudieran ocultarse en caso de que los nazis vigilasen el barrio. En el dormitorio de Corrie se levantó una pared falsa de ladrillos que ocultaba una pequeña habitación. A este espacio se accedía a través de un estrecho pasadizo, que se hizo en la parte inferior de un armario, levantando un falso panel. Se colocaba una cesta con ropa de cama para llenar ese lugar y se cerraba la puerta del armario. Desde el exterior, era casi imposible descubrir el acceso a la habitación secreta.




En la imagen superior, la familia ten Boom aparece junto a algunos de los refugiados que vivieron en su hogar. Corrie es la segunda desde la izquierda en la fila superior; Casper se encuentra en frente de Corrie; Betsie está a la derecha, en la fila superior. La fotografía pertenece a Hans Poley, que sobrevivió al Holocausto (está en frente de Betsie).


La familia logró, después de numerosas prácticas, que las personas que escondiesen en su casa se introdujeran en la habitación oculta en sólo 70 segundos, después de que sonase la alarma. Durante ese tiempo, no sólo tenían que arrastrarse hasta el refugio, también debían ocultar cualquier objeto que los delatase, por ejemplo, colchones, almohadas y mantas, si era de noche, o vasos, platos y otros utensilios, si estaban comiendo.




En las imágenes superiores aparece la sala de estar, que era llamada la “habitación de la liberación”. Era el único lugar de la casa lo suficientemente grande como para que cupiesen todos. Las personas que vivían en la clandestinidad compartían con los miembros de la familia las diferentes tareas del hogar. Todos intentaban colaborar y apoyarse en aquella situación tan difícil.

En la casa había varias habitaciones que podían ocupar los refugiados, aunque no sobraba el espacio era posible adaptarse pero los alimentos sí eran un problema. Los no-judíos holandeses habían recibido una tarjeta de racionamiento con la que podían adquirir bonos semanales para comprar alimentos. Estos alimentos eran escasos de modo que era necesario acceder a más tarjetas de racionamiento. Corrie conocía muy bien a muchas familias de Haarlem, gracias a sus obras de caridad. Recordó que una pareja tenía una hija con discapacidad que ella había ayudado. El padre era un funcionario que estaba por entonces a cargo de la oficina de las tarjetas de racionamiento. Una noche, Corrie se presentó en la casa de este funcionario sin previo aviso. Él parecía saber cuál era el motivo. Cuando le preguntó cuántas tarjetas de racionamiento necesitaba, Corrie, que había ido a por cinco, sorprendentemente, se atrevió a pedirle cien.

La Gestapo, con la ayuda de un delator, detuvo a seis miembros de la familia el 28 de febrero de 1944 en torno a 12:30. Un individuo llamó a la puerta de los ten Boom pidiendo ayuda. Habían detenido a su mujer por ocultar a judíos y necesitaba dinero para sobornar a la policía y lograr su liberación. Corrie y Betsie no lo habían visto nunca y presentían que aquel individuo no era sincero pero ¿y si era cierto lo que decía? Después de un momento de duda, decidieron ayudarlo. Realmente, el hombre era un espía y, en unos minutos, oficiales nazis invadieron la casa. Sabían que algo comprometedor encontrarían en ella. Pero, además, Betsi tuvo un descuido que confirmó las sospechas. Los ten Boom colocaban en una ventana un signo para que las personas que necesitasen refugiarse en su casa supiesen que no había peligro y que era un buen momento. Si la situación cambiaba, el signo era retirado. Un miembro de la Gestapo, que vigilaba la casa desde el exterior, vio como Betsie retiró la señal de la ventana en el momento en que los oficiales allanaban la vivienda. Los alemanes, al descubrir que aquel símbolo era una señal de aviso, lo volvieron a colocar en su lugar y detuvieron a los que fueron llegando después, creyendo que la casa era segura. Unas treinta personas fueron detenidas y llevadas a prisión.


Sin embargo, las personas que se encontraban refugiadas en el hogar de los ten Boom sí pudieron ponerse a salvo. En aquel momento se encontraban en la casa cuatro judíos (dos hombres y dos mujeres) y dos trabajadores del metro, que lograron esconderse rápidamente en la habitación secreta. La señora más mayor, Mary Italle, tenía asma y tuvo muchas dificultades para acceder a la habitación secreta. Corrie la ayudó y cerró el panel del armario sólo unos segundos antes de que un policía nazi apareciese en su habitación. Los refugiados permanecieron en este pequeño espacio dos días y medio, sin comer ni beber.

Corrie y Betsy fueron interrogadas por miembros de la Gestapo, que les preguntaron una y otra vez dónde escondían a los judíos. Aunque fueron brutalmente golpeadas, las dos mujeres se negaron a hablar.

La Gestapo comenzó a inspeccionar la casa minuciosamente pero no encontró la habitación secreta. Los alemanes localizaron un lugar en la escalera en el que se escondían las tarjetas de racionamiento y los pasaportes falsos.

La familia ten Boom fue inmediatamente detenida. Un oficial se apiadó de Casper, que tenía 84 años, y le ofreció dejarlo libre si le aseguraba que no iba a causar más problemas en el futuro. Casper contestó que no podía prometérselo, de modo que también se lo llevaron.

Dos días después, un agente de la policía holandesa se puso al servicio de los alemanes que estaban vigilando la casa. Pero, en realidad, este individuo era miembro de la Resistencia y había acudido para intentar liberar a los refugiados. Encontró una oportunidad para sacarlos a través de los tejados de los vecinos, que colaboraron para que pudieran escapar. También el agente de policía tuvo que desaparecer para evitar el castigo de la Gestapo.

Por ayudar a los judíos la familia ten Boom fue enviada a diferentes cárceles y campos de concentración. La policía nazi subió a todos los detenidos en furgonetas y los llevó a la cárcel de la ciudad, una antiguo gimnasio. Después fueron enviados a la prisión de Scheveningen. Corrie y Betsie fueron separadas de su padre y ya no volvieron a verlo nunca más. Corrie tenía la gripe, por lo que fue puesta en régimen de aislamiento.

En prisión, Corrie llegó a enterarse de que su padre falleció a los diez días de su detención. También su hermano Willem, el hijo de éste, Christiaan, de 24 años, y otros miembros de su familia murieron como consecuencia de su encarcelamiento, pero de estas tristes noticias se enteraría mucho después.

Cuando se restableció de su enfermedad, Corrie asistió a su primera audiencia. El oficial Rhams llegó a apreciar a esta valerosa mujer y a tener cierta complicidad con ella. Le gustaba escuchar detalles de su vida familiar y, según afirmó la propia Corrie, las conversaciones que mantuvieron los dos trajeron algo de felicidad en aquella etapa tan dura de su vida.

Pero esta felicidad duró poco tiempo. Corrie, Betsie y otras reclusas fueron trasladadas a Vught, un campo de concentración en Holanda. Las condiciones eran terribles, mucho más severas que en el de Scheveningen. Si alguna norma se infringía, todo el campamento era castigado. A veces, los prisioneros eran enviados a un armario donde permanecían encerrados con las manos atadas por encima de sus cabezas.

Después de unos meses en Vught, que parecieron una eternidad, Betsie, Corrie y otros prisioneros fueron trasladados, de nuevo, a otro campamento. Esta vez, a la tierra más temida: Alemania.

Tras cuatro largos días de viaje, los prisioneros llegaron a Ravensbrück, próximo a Berlín, el lugar más horrible en el que Betsie y Corrie habían estado. Al menos en Vught y Scheveningen, los presos eran llamados por sus nombres pero en Ravensbrück sólo eran un número.

Las condiciones de vida en este campo de concentración eran inhumanas. Al parecer, más de 90.000 mujeres y niños perecieron en Ravensbrück. Betsie, cuya salud nunca había sido buena, pronto cayó enferma. Corrie suplicó a uno de los trabajadores de la cárcel que llevaran a su hermana al hospital, pero se aquel individuo se negó a hacerlo. Durante la enfermedad de Betsie, las hermanas planearon que dedicarían su vida a ayudar a las personas que sobrevivieran a los campos de concentración a superar las terribles secuelas físicas y psicológicas. Corrie escuchaba emocionada a Betsie, quería hacer realidad este sueño pero era consciente de que su hermana no estaría ya a su lado.

Finalmente, Betsie fue llevada al hospital pero era demasiado tarde. Corrie descubrió, días después, en la parte trasera del hospital varios cadáveres hacinados, uno de ellos era el de su hermana.

Sólo unos pocos días más tarde, llamaron a Corrie por su nombre. A ella le sorprendió porque estaba acostumbrada a ser sólo el prisionero 66730. Debía permanecer en el hospital por un tiempo y después quedaría libre. Como consecuencia de un error administrativo, Corrie logró sobrevivir. Existía una lista con las mujeres, mayores de 50 años, que debían ser exterminadas. Corrie, que ya tenía 53, no figuraba en esa lista, de modo que no fue conducida a la cámara de gas, en la que murieron las miles de mujeres que aparecían en la lista. Fue puesta en libertad el 25 de diciembre de 1944



Corrie ten Boom

Después de su liberación, Corrie realizó el sueño que quiso compartir con ella su hermana. Creó un campamento al que podían acudir las víctimas del nazismo. También escribió un best-seller titulado El escondite, en el que narraba las duras experiencias que vivieron los miembros de su familia durante la guerra.

Corrie murió el 15 de abril de 1983, con 91 años.

En la actualidad, la casa de los ten Boom se ha convertido en un Museo y son muchas las personas que han visitado esta residencia, que se encuentra exactamente igual que en la época de la ocupación nazi. Un gran agujero en la falsa pared ha dejado al descubierto la habitación secreta y los visitantes pueden, durante los momentos que permanecen en ella, imaginar el horror que vivieron aquellas seis víctimas del Holocausto que permanecieron más de dos días hacinadas en un pequeño espacio, angustiadas, sin poder hablar y en la más completa oscuridad.

1/29/2010

El siglo XX podría muy bien llamarse "El siglo de los Mártires".


"Poder para ser testigos". Hechos 1:8

Por Arnoldo Roldán. Director: La Voz de los Mártires

El siglo XX podría muy bien llamarse "El siglo de los Mártires".
Miles de hermanos y hermanas cristianos en todo el mundo han sido encarcelados, torturados y asesinados por causa de su fe.

De hecho, en el siglo anterior fueron asesinados mas cristianos por causa de su Fe que en todos los siglos anteriores juntos y hoy día siguen oprimiendo y persiguiendo a muchísimos cristianos alrededor del mundo.
"Se cree que cerca de 1000 cristianos mueren diariamente por causa de su fe”.

Estamos en una época cuando se habla demasiado de los derechos humanos, pero muy poco del martirio y de la muerte de hombres y mujeres valientes que han decidido seguir a Jesucristo aunque esto les cueste muchas veces su vida o la de sus seres queridos.

¿Sabía usted que en el mundo comunista y musulmán el Cristiano es considerado un opositor político?

¿Sabía usted que los Pastores en Vietnam son hechos prisioneros por predicar el Evangelio tan a menudo que algunos llevan una maleta a la iglesia cada domingo?

¿Sabía usted que los musulmanes en Irán que profesan la fe en Cristo son, algunas veces, ejecutados por el estado?

¿Conocía que mas de 500 evangelistas han sido ejecutados por las guerrillas durante los últimos 10 años, y todo en su solo país, Perú?

¿Sabía que a las mujeres cristianas les cortan los pechos para no dar de amamantar a sus hijos?

¿Sabía que en un país como Laos obligan a los cristianos a tomar agua hirviendo para que digan de donde toman las Biblias que nosotros les damos a ellos?

¿Sabía que en Burma obligan a los cristianos a pasar por campos minados para que pasen los militares?

¿Sabía usted que en Sudán en menos de dos años han muerto mas de 2 millones de personas, entre ellos muchísimos cristianos, a manos de los extremistas musulmanes. En los últimos diez años se ha ejecutado ahí a medio millón de varones cristianos. Sus mujeres y niños son vendidos como esclavos a musulmanes que los obligan a adoptar su religión, y son sometidos a todo tipo de violación. En ninguna nación ocurre esto con más brutalidad como en Sudán.

Usted necesita conocer éstas cosas, estos son sus hermanos y hermanas. Cada uno de nosotros ignorábamos éstos hechos hasta que Dios abrió nuestros ojos para que la persecución fuera encarada cada día por su iglesia. Es necesario levantar sus voces y proclamarlo olvidando el silencio que muchos años aún desde los púlpitos ha permanecido.

Debemos ayudar a los mártires hoy.

En Hechos 1:8 En el griego original del Nuevo Testamento la palabra "TESTIGO" y la palabra "MARTIR" es la misma, eso significa que Jesús cuando dijo "Y me seréis Testigos...estaba diciendo también en un sentido "Y me seréis mártires..." Los mandatos de Jesús todavía permanecen.

"La sangre de los mártires es la semilla de la iglesia".

Que es un mártir? Es la palabra griega que significa testigo.

- Es la persona que escoge la muerte en vez de negar a Jesucristo o su obra.

- Uno que da testimonio de la verdad que ha visto, o conoce o ha escuchado, como lo hace un testigo ante un tribunal de justicia.

- Alguien que sacrifica algo de mucha importancia por el avance del Reino de Dios.

- Uno que soporta sufrimiento constante o severo por causa del testimonio cristiano.

RECUERDA:

- El Señor nos llama a que elevemos oración por todos aquellos hermanos que sufren persecución en todo el mundo.

- Ora por fortaleza y pronto auxilio para ellos en las diferentes naciones.

- Pedir sean abiertos los ojos ante las mentiras de las falsas religiones, extremismos religiosos y paganismos.

Testimonio: ¿Porqué vine?

Ann Askew fue encarcelada y torturada cruelmente por causa de su fe. Fue colocada sobre un potro de tormento, en la que sus huesos y coyunturas fueron sacados de lugar. Se desmayó por causa del terrible dolor, y al recobrar el conocimiento, le predicó a los que la atormentaban por horas.

El día de su ejecución, fue llevada a la hoguera cargada en una silla, debido a que sus huesos estaban dislocados y no podía caminar.

En el último momento le ofrecieron el perdón del rey, si solo confesaba su error y se retractaba, pero ella dijo: "No he venido hasta aquí para negar a mi Señor y Maestro". Murió en medio de las llamas, orando por sus verdugos.
Anne Askew. Inglaterra. (1546)
FUENTE :
http://www.persecucion.org/index.html

1/04/2010

BIENAVENTURADO EL QUE PIENSA EN EL POBRE


Por Charles Spurgeon

“Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librara Jehová”. (Salmo 41:1)

Obligación de todo cristiano es pensar en los pobres y tener un corazón compasivo para con ellos. Jesús los puso al lado nuestro, entre nosotros, cuando dijo: “A los pobres siempre los tenéis con vosotros”.
Muchos dan limosna a los pobres de prisa para desentenderse de ellos; otros muchísimos no les dan nada. La promesa ha sido hecha para aquellos que se interesan por los pobres examinan sus necesidades, piensan en los medios de socorrerles y juiciosamente los ejecutan. Mucho más podemos hacer con nuestros cuidados, con nuestra delicada solicitud que con el dinero, y más todavía con ambas cosas a la vez. El Señor promete su bienaventuranza, en los días de apuro, a quienes piensan en los pobres. El nos librará de nuestra pena si ayudamos a los demás a salir de ella, y nosotros recibiremos una ayuda providencial muy grande si el Señor ve como procuramos nosotros proveer a los demás. Por muy generosos que seamos, tendremos días malos; mas si somos benévolos, podremos reclamar del Señor un socorro especial y directo, por que El ha empeñado su palabra y no podrá negarla. El avaro se preocupa de sí mismo; empero el Señor favorece al creyente compasivo y generoso. Como hayáis tratado a los demás, así hará el Señor con vosotros. Vaciad vuestros bolsillos.

11/30/2009

EVANGELICOS VOTAN NULO EN PRIMERA VUELTA


D E C L A R A C I Ó N P Ú B L I C A
La campaña presidencial en desarrollo, ha sido la oportunidad a través de la cual los chilenos y chilenas hemos tomando nota respecto a las definiciones económicas, sociales y valóricas de los cuatro aspirantes a la Presidencia de la República de Chile.
Los evangélicos hemos seguido con atención este proceso, interesados en definir de manera informada y con responsabilidad cívica, nuestra intención de voto para el 13 de diciembre próximo.

Somos ciudadanos de este país, contribuimos con nuestro trabajo y nuestra conducta al bienestar colectivo de la patria, tenemos una presencia real en todos los niveles de nuestra sociedad y como portavoces de la enseñanza de Jesucristo, creemos firmemente que somos sal de la tierra y luz del mundo.
Hemos entendido que los CUATRO candidatos a la presidencia, han optado por salir a la conquista del voto, sin considerar valores cristianos fundamentales para la sociedad chilena, tales como el valor de la familia, -núcleo fundamental de la sociedad- y el matrimonio constituido por Dios entre un hombre y una mujer.
Por el contrario y con el argumento de una supuesta discriminación, los presidenciables han salido a favorecer
a minorías con en escasa representatividad, y no han trepidado en subjetivizar los valores más esenciales, dejando de lado incluso sus más profundas convicciones. Los candidatos han reivindicado las relaciones homosexuales, asumiendo como propio el discurso de una minoría que tiene tribuna en todos los medios de comunicación y que con insistencia ha presionado por generarse condiciones jurídicas especiales, que representan un verdadero atentado a la institución de la familia.
En sus respectivas franjas y debates televisivos, Jorge Arrate, Marco Enríquez-Ominami, Sebastián Piñera y Eduardo Frei, nos han notificado que están dispuestos a gobernar con la comunidad gay,
sin importar el compromiso valórico que esto implique, mensaje que se ha convertido en eje transversal de esta supuesta defensa en contra de la discriminación.
Los evangélicos representamos a más de tres millones de personas, que contribuimos con nuestro trabajo, responsabilidad, cultura cívica y conciencia ética, a hacer de Chile un país más grande y más solidario, centrados en la figura y el ejemplo de Jesucristo.
Sin embargo, los candidatos no han dicho una palabra respecto a nuestro aporte y han soslayado la fuerza de nuestro mensaje. Somos los que creemos en Dios, los que sujetamos nuestra vida a las normas escritas en las Sagradas Escrituras y tenemos opinión política fundamentada en el texto sagrado. No existe para nosotros la posibilidad de negociar nuestras convicciones o ceder un milímetro en posiciones que tienen un carácter absoluto. Por ello, exigimos de aquellos que aspiran a la más alta magistratura de la nación, no un compromiso por conveniencia con el mundo evangélico, sino el respeto mínimo con ciertos aspectos valóricos y morales que hoy están desafiados abiertamente.
Queremos hacer un llamado a los candidatos a la Presidencia de la República, para que reflexionen respecto al mensaje que están entregando a los chilenos, porque si de verdad están interesados en abandonar la odiosa discriminación que existe entre los chilenos, entonces llegó el momento de abordar la brecha salarial, la diferencia inmoral en la calidad de la educación de los más ricos y los más pobres, la pésima cobertura de salud que tienen los sectores más vulnerables y la injusta diferencia interreligiosa que se da en las Fuerzas Armadas y de Orden y en las reparticiones públicas del país, con el desigual trato a los capellanes evangélicos, frente a los capellanes católicos.La comunidad homosexual está lejos de ser el sector más discriminado de nuestro país, puesto que su “causa” es motivo central de productos televisivos y sus voceros son panelistas en todos los medios de comunicación.
Hacemos un llamado a la reflexión al mundo cristiano evangélico de Chile, para que en las elecciones de diciembre próximo se haga notar con potencia nuestra fuerza y la convicción de nuestro mensaje, puesto que ante la notable falta de garantías por parte de los candidatos a la Presidencia, lo único que nos resta como cristianos, es dar una señal potente de disconformidad en caso que los candidatos perseveren en su postura moral relativista.En momentos cruciales de la historia bíblica, Dios levantó hombres preclaros que supieron reconocer las demandas divinas para su época y para su generación. Josué desafió a su pueblo a actuar en concordancia con sus convicciones más profundas:
E“escogeos hoy a quien sirváis… pero yo y mi casa serviremosa Jehová”1.Esta misma claridad y convicción es la que se demanda hoy de la Iglesia Chilena.en virtud de lo anterior, es que los dos millones de evangélicos inscritos en los registros electorales, podemos definir quién será el próximo presidente de Chile.A partir de esta semana y hasta el 30 de noviembre próximo, esperaremos una definición clara de los candidatos respecto a los temas valóricos que hoy están en cuestión y en caso de no recibir una respuesta concreta en este sentido, llamaremos a
VOTAR NULO en la papeleta presidencial de primera vuelta con el siguiente texto: YO Y MI CASA SERVIREMOS A JEHOVÁ.
De esta forma y ante la reñida segunda vuelta que se avizora en todas las encuestas, quien desee convertirse en Presidente deberá asumir un compromiso concreto con el mundo evangélico en defensa de la vida y el valor de la familia, según el diseño de Dios.1
Josue 24:15. Reina Valera 1960.
FUENTE : http://www.movimientoisacar.cl/