2/04/2012

La paciencia es una cualidad admirable


LA HISTORIA DEL BAMBÚ CHINO
Después de plantar la semilla de esta increíble gramínea, no se ve nada durante cinco años, excepto un lento desarrollo de un diminuto brote a partir del bulbo. Durante cinco años, todo el crecimiento es subterráneo, invisible a simple vista, pero una maciza y fibrosa estructura de raíz que se extiende vertical y horizontalmente por la tierra está siendo construida.
Entonces, al final del quinto año, el bambú chino crece hasta alcanzar una altura de veinticinco metros.



La paciencia es una cualidad admirable en la vida que pocas personas parecen poseer, incluso los cristianos.

Según la Palabra de Dios, nuestra vida se debe caracterizar por la paciencia, porque es importante para desarrollar el carácter maduro y estable que el Señor desea que se produzca en Su pueblo. “El amor es sufrido, es benigno…no se irrita” (1 Corintios 13:4-5).

La paciencia es la capacidad de absorber problemas y tensiones sin quejarse, y no verse afectado por los obstáculos, los retrasos y los fracasos. Dios permite que tengamos dificultades, inconvenientes e incluso sufrimientos, con un fin específico: nos ayudan a desarrollar la actitud apropiada para crezca nuestra paciencia.

Cuando el cristiano ve que esas pruebas se resuelven en su provecho, permitiéndole alcanzar resultados convenientes y de refuerzo para su carácter, se prepara el escenario para el desarrollo de un espíritu paciente.

A continuación, el Espíritu Santo de Dios podrá desarrollar el fruto de la paciencia en su vida. “Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia…” (Gálatas 5:22).
Sobre la falta de paciencia que caracteriza a nuestra generación, Billy Graham comentó lo que sigue: “Esta es una época altiva, neurótica y llena de impaciencia.

Nos apresuramos cuando no hay necesidad – sólo por apresurarnos. Esta época acelerada ha producido más problemas y menos moralidad que las generaciones anteriores, y nos ha provocado males nerviosos.

La impaciencia ha producido una secuela de hogares destruidos, úlceras, etc., y ha preparado la escena para más guerras mundiales”.

Un poco de introspección y análisis de la impaciencia por nuestra parte puede ser conveniente y útil. ¿Qué me hace ser impaciente? ¿Soy inmaduro? ¿Soy quisquilloso? “Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y el mal” (Hebreos 5:14). ¿Soy egoísta, legalista o exigente? ¿Soy capaz de dejar margen para las equivocaciones y las imperfecciones de los demás, recordando que Dios está actuando también sobre ellos? “…Que seáis pacientes para con todos. Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos” (1 Tesalonicenses 5:14-15). ¿Me irrito con facilidad “porque alguien se está saliendo con la suya”? “No te impacientes a causa de los malignos” (Salmo 37:1)

¿Soy envidioso o celoso? “Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones. Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados” (Santiago 5:8-9). ¿Soy materialista? ¿Estoy dominado por el espíritu de este mundo?
“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba…” (Colosenses 3:1)

¿He superado realmente la “mentalidad secular”? “…pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Filipenses 4:11) ¿Estoy siendo insensible a los esfuerzos de Dios para ocuparse de mí, permitiendo que sufra circunstancias adversas, irritaciones y tensiones, con el fin de que, por medio de Su gracia, aprenda a trascender el yo y a crecer en amor y estatura espiritual? “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Más tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Santiago 1:2-4). Tomado del libro: Manual para obreros cristianos

“Muchas cosas en la vida personal y profesional son iguales al bambú chino. Trabajas, inviertes tiempo, esfuerzo, haces todo lo que puedes para nutrir tu conocimiento y algunas veces no se ve nada durante semanas, meses o años. Pero si tienes paciencia para continuar trabajando, persistiendo y alimentando, tu quinto año llegará, y con él vendrá un crecimiento y cambios que tu jamás esperabas…El bambú chino nos enseña que no debemos fácilmente desistir de nuestros proyectos y de nuestros sueños…En nuestro trabajo o misión, especialmente, que es un proyecto fabuloso que envuelve cambios de comportamiento, de pensamiento, de cultura y de sensibilización, debemos siempre acordarnos del bambú chino para no desistir fácilmente delante de las dificultades que surgirán. Trata de cultivar siempre dos buenos hábitos en tu vida: la persistencia y la paciencia

Pro 2:3 Si clamares a la inteligencia,
Y a la prudencia dieres tu voz;
Pro 2:4 Si como a la plata la buscares,
Y la escudriñares como a tesoros,
Pro 2:5 Entonces entenderás el temor de Jehová,
Y hallarás el conocimiento de Dios.
Pro 2:6 Porque Jehová da la sabiduría,
Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.

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