Mostrando entradas con la etiqueta AVIVAMIENTO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta AVIVAMIENTO. Mostrar todas las entradas

10/09/2017

SÍNTOMAS QUE PRECEDEN AL AVIVAMIENTO

Dr. James Stewart

Hay dos temas que conmueven los corazones y aceleran el pulso de los cristianos entusiastas en todo el mundo: El cercano regreso de nuestro Señor Jesucristo y la obra sobrenatural del Espíritu en el ministerio de avivamiento.
Estoy seguro que estarán de acuerdo conmigo cuando hablo de una desesperada necesidad de que llegue la hora de una visitación fresca del cielo. Un trabajo poderoso y sobrenatural de Dios resolvería todos nuestros problemas en la iglesia aquí y en todo el mundo. Los problemas que laceran nuestra vida de iglesia desaparecerían con el nuevo toque del Espíritu de Dios. Estaría llena de misioneros y de recursos para los campos extranjeros. Los millones de paganos que hasta ahora se encuentran en la oscuridad pronto serían evangelizados.
Con el fin de orar con inteligencia y fe, debemos saber qué es un avivamiento y cuáles son sus síntomas. Sabemos que la palabra "Síntoma" no es un término teológico sino un término médico; cuando un doctor dice que un paciente tiene cierto mal, ¿cómo lo sabe? Simplemente porque él ha encontrado los síntomas y ha diagnósticado el caso. Pues bien, hay síntomas definitivos de cuándo va a venir un avivamiento. Yo puedo ir de congregación en congregación, de pueblo en pueblo, y diagnosticar rápidamente la condición espiritual de los creyentes y asi saber si van a tener un avivamiento o no.
Es posible que estés orando sin fe por un avivamiento si no observas cuidadosamente los síntomas del avivamiento que viene. Estos síntomas son los mismos en toda congregación, en toda ciudad, en toda nación, no importa lo diverso de los antecedentes. En todo lugar a donde voy, busco con oración profunda su diagnóstico espiritual para ver si el Espíritu de Dios está trabajando ahí realmente. Cuando veo estos síntomas entre un grupo de creyentes, entonces puedo sin temor a equivocarme, pronosticar un poderoso avivamiento.
SÍNTOMAS DE UN AVIVAMIENTO





ESPÍRITU DE HUMILLACIÓN Y CONFESIÓN

Tenemos una observación aguda de este síntoma en el gran versículo profético de Zacarías 12:10, en el cual vemos que la nación de Israel llorará pronto al ver su terrible culpabilidad en la crucifixión de su Mesías.
"Y derramaré sobre la casa de David y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito."
Este espíritu de gracia y de oración se produce por el poderoso derramamiento del mismo Espíritu Santo. De hecho, el espíritu de gracia y de oración es sólo otro nombre del Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo comienza a trabajar entre su pueblo, preparándolo para un avivamiento, siempre hay llanto, lamento y confesión. El pueblo de Dios se humilla y se quebranta delante de la cruz, mientras miran fijamente el asombroso amor de su querido Redentor. Así, humillados, lloran amargamente por sus pecados. "Oh Dios", claman, "¿cómo pudo mi corazón ser tan frío?, ¿cómo pudo mi vida de oración ser tan miserable?, ¿cómo pudo mi amor por mis hermanos y por mis hermanas ser tan pobre a la luz del calvario?"
"Oh Dios", claman, "perdóname por mi rencor, perdóname por mi raíz de amargura, perdóname por mi falta de fruto, perdóname por mi infernal orgullo religioso, perdóname por mi falta de preocupación por este mundo perdido que se está yendo al infierno."
Les digo, amigos; no hay nada que humille más que un avivamiento. ¿Estás preparado para esto? ¿Estás preparado para que la lámpara escudriñadora de la Palabra de Dios apunte hacia los escondrijos más profundos de tu ser, de tu vida pública y de tu vida privada? si, mi hermano. Si, mi hermana, antes que venga un avivamiento debe de haber muchas caras avergonzadas y muchos corazones quebrantados.

Cuando veo la maravillosa cruz
En la cual el príncipe de Gloria murió
Mi mayor ganancia la tengo por pérdida
Y derramo desprecio sobre todo mi orgullo.

A menudo oramos: "Oh Señor Jesús, acércate, oh bendito Espíritu, muévete entre nosotros". Ahora, imagínate que Dios contesta esa oración, ¿qué puede suceder? Tendría que haber arrepentimiento, contrición y confesión en medio de los santos. Supón que el Señor humillara a tu pastor delante de la congregación. Supón que los ancianos fueran humillados por el Espíritu Santo. Suponte hermano, hermana, que tienes que levantarte este domingo en la mañana delante de la congregación y hacer una confesión completa. Supón que un pastor tiene que ir con otro y decirle: "Querido hermano, yo he estado diciendo algunas cosas malas acerca de usted y de su congregación. Yo he estado actuando con presunción y orgullo." ¡Yo te digo que estos serían síntomas de un avivamiento!
Queridos amigos; si pudieran ver lo que el ojo de Dios ve en medio de nosotros, ¡te maravillarías de que no nos haya mandado a todos al lago de fuego! Nunca olvides que Dios odia el pecado en todas las formas y tamaños, Él no lo va a tolerar ni por un segundo. Él enviará juicios y después se retirará de ti.
"...Y quietaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido" (Ap. 2:5)
No es siempre el adulterio, el robo, la borrachera y cosas como éstas las que estorban el avivamiento. Hay otras cosas de condenar. Mientras hablaba con la difunta Sra. Booth-Clibborn, la hija mayor de los fundadores del Ejército de Salvación, acerca de la necesidad desesperada de arrepentimiento en la iglesia, ella dijo muy seriamente::
"Hermano James, ¿sabe qué creo? Creo que los pecados de corazón -raíces de amargura, envidia, celos, rencor o difamación u orgullo religioso- son tan infernales a los ojos de Dios como los pecados externos, como el adulterio o el asesinato."
Podría escribir hojas enteras, con lo que he visto como síntomas en nuestro ministerio de avivamiento. En una ocasión yo no pude hablar porque por ocho horas los cristianos permanecieron de pie uno tras otro confesando sus pecados.
Ahora, sea en público, en lo secreto o en privado; la confesión debe conducir a una restitución práctica, y si no, todo es engaño. No tiene caso llorar delante de Dios pidiéndole que perdone los pecados si no se va a restituir inmediatamente. No seas hipócrita: "Deja tu ofrenda en el altar y ve y reconcíliate con tu hermano."

Sí, lo afirmo de nuevo, éste es el primer síntoma de que viene un avivamiento. Recuerdo una ocasión que oí de una supuesta gran visitación de Dios en cierta ciudad del norte de Estados Unidos. Esperé en vano escuchar que uno de los líderes en la campaña hubiera confesado públicamente sus pecados y hubiera restituido con su esposa; la gran campaña evangelística terminó sin que yo oyera esto. Miles confesaron haberse salvado; las iglesias decían que tenían un gran aviamiento. Este líder público no parecía haberse humillado. Claramente no había habido tal avivamiento. Unas pocas semanas después los pastores sólo podían juntar un puñado de almas nacidas de nuevo; las iglesias volvieron a su tibieza y estado de muerte. Debemos tener el espíritu de quebrantamiento delante del Dios Santo.


ESPÍRITU DE DOLORES DE PARTO

En Isaías 66:8 al final del versículo leemos: "...pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz hijos."
El síntoma de dolores de parto es un gran ausente en las congregaciones actuales. Cuando voy a algunas de ellas a veces pienso que estoy en un zoológico a la hora de comer a causa del ruido. La gente está charlando como si estuvieran esperando el comienzo de un evento deportivo. Es bueno tener un ambiente amigable en la iglesia, pero, ¿cómo puede actuar el Espíritu Santo en ese ambiente? Spurgeon dijo una vez: "Va a haber una gran bendición hoy, porque hay mucho rocío celestial alrededor" Lo que él quiso decir era que había tantos intercesores delante del trono que él sabía que el Espíritu trabajaría poderosamente. No es de extrañar que Dios bendijera a Spurgeon. Por muchos años él tuvo dos veladas de oración semanales donde 4, 000 cristianos oraban por horas; nunnca predicó sin que 500 de sus gentes estuvieran orando en otro cuarto del edificio.
No es suficiente para un predicador proclamar el glorioso evangelio de Cristo. Debe predicarlo "...por el Espíritu Santo enviado del cielo..." (1a de Pedro 1:12). Sin embargo, esto no es suficiente. Si va a haber un avivamiento, si la iglesia va a ser apresurada y restaurada a su primer amor, si las almas van a ser salvas; ¡Todos los miembros de la iglesia deben tener dolores de parto para tener verdaderos nacimientos espirituales! "En cuanto Sión estuvo de parto, dio a luz hijos..." En una ocasión Whitefield le gritó a la gente: "si ustedes no lloan por ustedes mismos, entonces yo tendré que llorar por ustedes"; después de esto él rompió en un lloro incontrolable.
Muchas veces nosotros hemos oído sollozos y los gemidos de santos preciosos antes y durante los servicios en Europa. A veces los llantos y los dolores de parto eran tan grandes que me fue imposible predicar. Antes de que estallara el avivamiento en Hungría, el Señor me permitió conocer a una hermana única en Cristo; su marido era de familia aristócrata. Ella estaba muy cargada por la condición espiritual de su marido y de su hijo, pero también lo estaba por la deplorable condición de la iglesia de la que era miembro. En todas nuestras reuniones de oración, no importaba si había 4, 000 o 5, 000 asistentes, ella siempre levantaba su mano y clamaba hacia el púlpito: "Hermano James, no nos olvidemos de orar por la iglesia, no nos olvidemos de orar por mi marido y mi hijo" Si, era única, porque igual que Ana tenía un espíritu apesadumbrado; era una de las Anas del avivamiento; agonizaba, tenía dolores de parto. No importaba la hora del día o de la noche. Siempre estaba en las reuniones de oración, ya fieran a las tres de la tarde o a las dos de la mañana.
Una madrugada como a las cuatro yo estaba visitando una reunión de oración en la ciudad de Budapest y descubrí que ella llevaba doce horas orando en una iglesia metodista; me acerqué cuidadosamente y la toqué en su hombro y le dije amablemente: "Querida hermana, usted debe irse a su casa ahora, ya ha estadoaqui suficiente tiempo." Me miró a través de las lágrimas y me dijo: "oh James, no me envíe a mi casa, no puedo irme. Además usted no es el Espíritu Santo, no puedo irme hasta que Él me libere. Ore conmigo, mi carga es muy grande".

Cuando años después el jefe de los obispos de la iglesia a la que pertenecía esta hermana me agradecía por haber traído un avivamiento a su iglesia yo le contesté: "Amado hermano, hace mal en agradecerme a mí este avivamiento. Es cierto que yo prediqué a miles, pero el avivamiento que vino a su congregación se debe a las oraciones agónicas de una mujer."
¿Tienen este síntoma de dolores de parto en medio de ustedes? ¡Entonces, el avivamiento viene en camino!


ESPÍRITU ANHELANTE

Otro síntoma de avivamiento es el espíritu anhelante.
"Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas, para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario" (Sal. 63:2-2)
"Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama, por ti oh Dios, el alma mía" (Sal. 42:1).

En esta gacela del desierto que brama por las aguas tenemos una preciosa ilustración de los creyentes sinceros y honestos, con almas sedientas por Dios. Nos han dicho en los zoólogos que el ciervo es un animal que brama por las aguas; literalmente jadea todo el día, pero especialmente después de un recorrido por el desierto árido.
¿Cuál es tu condición espiritual y la de tus amigos creyentes? ¿Tienen hambre y sed de Dios? ¿Tienen ese espíritu anhelante de Dios? ¿Tienen ese anhelo espiritual de ver Su poder y Su gloria manifestados en Su santuario? Desgraciadamente, esa cualidad espiritual es muy rara. Habla con los cristianos nominales de las cosas santas de Dios; predica a la congregación evangélica promedio acerca de las cosas gloriosas de nuestro bendito Señor, y sólo tendrás una respuesta pequeña. La razón no hay que buscarla lejos: están aburridos; están cegados de tanto oír. Su pecado es alterar las cosas santas, ya han oído todo y a todos, ya hay saciedad en sus almas; han perdido la dulce sensación de la bendita presencia de la majestad de Cristo. Ministrarlos es como pararse en el glaciar más grande de Europa en el este de Noruega, ¡el cual es de 500 millas cuadradas de hielo sólido! La palabra de Dios se congela en tus labios y el alma se estremece dentro de ti.
Si el arcángel Gabriel fuera enviado a ministrarlos sería una obra deprimente. Uno de los grandes requisitos de un avivamiento es: escasez. "Por que yo derramaré aguas sobre el sequedal..." (Is. 44:3). Muchos cristianos dicen politicamente: "Me necantaría ver un avivamiento" pero por su simple tono de voz sabes que no tienen un deseo real.
Recientemente en una ciudad de Europa, después de un largo servicio de sábado en la tarde , los creyentes permanecieron seis horas en la sala de reunión el domingo escuchando una predicaciónsazonada con oración y alabanza: ¡no querían irse a sus casas!, no estaban interesados en su hermosa comida de domingo. ¡Quién quiere abandonar un banquete de ls mejores cosas en la santa presencia de Dios, sólo para ir a comer un filete o un pollo frito! No es de extrañar que el Salvador dijera: "María ha escogido la mejor parte, la cual no le será quitada".
Si algunos creyentes fueran al pastor y le dijeran: "Pastor, reunámonos el sábado en la noche, o levantémonos el domingo temprano para buscar el rostro de Dios, tengamos una reunión extra de estudio de la Biblia", entonces sabrás que el bendito espíritu anhelante se está manifestando, y el avivamiento, seguro está en camino. Agradece a Dios cuando veas un Espíritu inquieto, un espíritu de sed y de anhelo.

ESPIRITU DE ARMONIA

Otro síntoma de avivamiento es el espíritu de armonia. "Mirad cuán bueno y delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras; como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión, porque allí envía Jehová bendición y vida eterna" (Sal. 133).
Uno de los primeros pasos para el avivamiento es quitar las barreras denominacionales. En muchos casos las denominaciones han creado odios, envidias o aún celos entre la gente de Dios. Muchos grupos están clamando para que el avivamiento comience sólo en sus denominaciones, y se sentitrían ofendidos con dios si el fuego cayera sobre otro grupo en la misma ciudad. Si tú fuiste puesto por Dios en un grupo verdaderamente espiritual, debes ser fiel ahí; pero, oh mi hermano, no debemos amar más a nuestro grupo que a nuestro Señor. Nuestras etiquetas denominacionales caerán cuando seamos raptados a la gloria. El Espíritu de Dios está buscando la unidad entre la gente de Dios en estos últimos tiempos de oscuridad para detener la marea y preparar la venida del Señor.
El Espíritu Santo está buscando un rompimiento de las barreras en medio de su verdadero pueblo, comprado por Su sangre, para que sean instrumentos para el avivamiento que viene. Yo he visto en mi experiencia personal que es muy notorio durante los tiempos de persecución y las épocas de grandes avivamientos, que los verdaderos cristianos nacidos de nuevo se unan en un gran ejército para pelear contra el diablo. Andrew Bonar dijo: "Dios ama la unidad, ama que clamemos juntos, las peticiones firmadas por más de uno".
Cuando hace unos años tuve que enfrentar la muerte por causa de Cristo, estuve viviendo la eternidad durante dos semanas; pensé que no viviría y me trasladé a la gloria. Miré hacia atrás y hacia abajo, hacia la tierra, tal como era. Vi a las iglesias y noté poca esperanza y la total inutilidad de las barreras humanas levantadas para dividir a la gente de Dios. Mientras esperaba estar pronto en la presencia de mi glorioso Redentor, mi corazón estaba lleno del aplastante amor por TODOS LOS SANTOS para comprender la anchura, la largura, la profundidad y la altura de la vida cristiana (Ef. 3:18).
Otro paso para el avivamiento es quitar todas las diferencias que dividen a los cristianos dentro de sus propias congregaciones.
No tiene caso clamar a Dios hasta que haya perfecta armonía dentro de la iglesia. Muchas veces encontrarás santos peleando contra el diablo en una esquina de la iglesia, y en otra esquina de la iglesia santos jugando con él. Pero desgraciadamente a veces hay división aún entre los miembros más distinguidos de la iglesia. El diablo ha sembrado su cizaña. En lugar de un hermoso amor impregnando la atmósfera, no hay sino odio, rencor y celos. Todo esto por el infernal orgullo y la autosuficiencia. Porque "el hombre viejo" no ha sido quitado de enfrente y clavado definitivamente en la cruz.
Uno de los más hermosos síntomas de avivamiento es la atmósfera cálida y amistosa de una unidad espiritual. Mientras el avivamiento sigue, el trabajo se intensifica y este amor crece. Yo he visto que, incluso después de muchos meses de reuniones diarias donde se juntan entre 2, 000 ó 3, 000. son como una gran familia feliz. El Santo Espíritu ha derramado el amor sobre los corazones (Rom. 5:5). Esta hermosa relación se da por la unidad en Cristo. Ellos pertenecen a Cristo y así pertenecen unos a otros. Ahora pueden cantar con profundo sentimiento:
Ahora pertenezco a Cristo
Jesús me pertenece
No para los años del tiempo de soledad
sino para la eternidad

ESPIRITU DE FE

El último síntoma que mencionaré es el espíritu de fe. Recordemos la historia de 1a de Reyes 18; el profeta estaba orando en el monte Carmelo y envió a su sirviente: "Sube y mira hacia el mar, y el subió y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces. A la séptima vez dijo: Veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Ve y di a Acab, unce tu carro y desciende , para que la lluvia no te ataje" (1a Re 18:43-44).
Nosotros hemos estado en esa misma cordillera, y es fácil para nosotros ver como el poderoso Elías pudo dar un vistazo en todas las direcciones del horizonte para ver si había alguna respuesta de Dios a su oración. Cuando agonizaba con la cara entre sus rodillas, Elías recibió el reporte de su sirviente de que ahora había una nube pequeña como del tamaño de la palma de la mano de un hombre; inmediatamente él profetizó en fe acerca de la lluvia que venia. La tormenta, en tierra de sequía, fue un milagro de Dios, pero no olvidemos que el milagro de Dios vino a causa de la fe de Elías. Él anunció de antemano que iba a llover cuando sólo había una nube minúscula a lo lejos. El espíritu de fe es peculiar sólo a aquellos que como Elías han orado. Esta gente es el pueblo de la uncíon secreta de Dios, aquellos que agonizan en sus cámaras secretas.

El linaje de los sacerdotes ungidos de Dios
nunca pasará,
permanecen delante de su glorioso rostro,
y le sirven de noche y de día.
Aunque la razón se levante y la incredulidad
fluya como poderoso río,
Ellos son y serán hasta el final,
los sacerdotes escondidos de Dios.

El avivamiento comienza cuando el Espíritu enseña a los intercesores. En quietud esperan en gloriosa comunión e intercesión agónica por la conversión de una iglesia mundana y de un mundo que se está muriendo. De pronto, Dios les revela que sus oraciones han sido contestadas y que las ventanas del cielo están a punto de abrirse y que un diluvio espiritual está apunto de descender.
Estos santos no siempre se dejan ver, ya que creen que deben permanecer en lo oculto por si una pequeña parte de la gloria que le pertenece a Dios les pudiera ser dada a ellos. A veces estas almas irán a su pastor, o se levantarán en una reunión y declararán que un poderoso avivamiento viene en camino; muchas veces esto sucede después de que ya han pasado muchos años, y ellos se atreven a decir que ya sabían que venía el avivamiento. Podíamos contar uno tras otro los incidentes de santos insignificantes que han tenido ese espíritu de fe. ¡Ellos profetizaron "el sonido de una lluvia abundante", cuando no había, ni siquiera una pequeña nube en el horizonte! ¿Cómo lo supieron? Dios les había revelado sus secretos. Sus oraciones fueron contestadas.
Recordamos cómo en una ciudad de los países escandinavos comenzamos con diez personas y terminamos con diez mil personas todas las noches en la plaza del mercado. Este avivamiento vino cuando la gente menos lo esperaba; unos años después descubrimos que esto ya había sido mostrado por el Señor a una hermana cuyas oraciones habían sido contestadas a quien el Señor había dicho que haría "una cosa nueva".
Amado, no juguemos al ministerio del avivamiento, no hablemos con ligereza del avivamiento. Muramos con angustia, no nos burlemos de Dios. ¿Cuántos de ustedes han orado y agonizado en las vigilias secretas del día y de la noche hasta que Dios les ha dado el testimonio de que la bendición viene en camino? ¿Hay algún signo de estos síntomas de Avivamiento en medio de ustedes ahora? Haz un diagnóstico cuidadoso de la vida espiritual de la gente, analiza cuantos tienen el espíritu de fe para anunciar la venida de las bendiciones. ¿Hay alguno en medio de ustedes que haya recibido la promesa definitiva de parte de Dios de que está a punto de amanecer sobre tu iglesia y sobre tu comunidad?
¡Que Dios nos permita ver estos síntomas de avivamiento para su gloria! Ampen.
Mi difunto amigo, Edward Last, dijo hermosamente: "Aunque las iglesias no pueden producir un avivamiento, deben prepararse para él y esforzarse lo mas que puedan mientras llega y, paradójicamente, la iglesia que está preparada pára un avivamiento ya está en él."
"Algunas veces en un día de bochornos hemos visto grandes nubes juntarse, con la promesa de la lluvia y hemos oído la artillería de los cielos resonando en las alturas; y cuando volteamos los rostros hacia arriba una o dos grandes gotas caen sobre nosotros y sabemos que el aguacero está cerca. Así nos parece ahora a muchos cuando levantamos nuestras caras al cielo y sentimos las gotas refrescantes, aunque sean pocas, pero que prometen un chubasco. HA COMENZADO A LLOVER".

Por una inundación en la tierra sedienta,
por un poderoso avivamiento.
Por un grupo santificado y sin temor
listo para saludar su llegada.

¡Oh Dios, envía a tu iglesia comprada con tu sangre y a un mundo necesitado, un diluvio de bendición! ¡Amén!

COMENTARIO ACERCA DE LA IGLESIA

El término "avivamiento" presupone un deterioro, una descomposición; una caída, un aflojar las riendas.
Una iglesia que necesita ser reavivada es una iglesia que está viviendo por debajo del patrón normal del Nuevo Tesatamento. Sus miembros, que necesitan ser despertados, están viviendo una vida cristiana subnormal. El fuego de la consagración a Cristo y el fuego del cielo por las almas perdidas se está apagando lentamente, y necesita ser reavivado. Es una tragedia y un hecho real, que la gran mayoría de los cristianos hoy están viviendo una vida cristiana subnormal. Tan bajo ha caído la vida espiritual de la la mayoría de los creyentes, que el estado glorioso que trae un avivamiento les parece anormal. Hemos llegado a considerar que este bajo estado espiritual en nuestra experiencia es lo normal en la iglesia, y que el avivamiento del espíritu es extraordinario o anormal.
La frialdad, la muerte, la insensibilidad y el deslizarse son estados anormales y la iglesia nunca será normal hasta que sea reavivada. El esplendor glorioso de la iglesia que brilla como resultado de un avivamiento es el verdadero estándar que el Señor ha establecido en el Nuevo Testamento, y esto es lo que Él espera ver en medio de sus redimidos en todo tiempo. No hay nada anormal en la iglesia avivada del Señor. Lo único anormal en la iglesia hoy en día es que necesita ser reavivada. No hay nada anormal en ser llenos del Espíritu Santo, de acuerdo a Efesios 5:8. No hay nada anormal en santificar a Cristo en el corazón como dice el mandamiento en 1ª de Pedro 3:15. No hay nada anormal en los cristianos que "reinan en vida por Jesucristo" como se menciona en Romanos 5:7. No hay nada anormal en un hijo de Dios redimido que presenta su cuerpo en sacrificio vivo, como Pablo manda que se haga en Romanos 12:1. No hay nada anormal en un bautismo de poder para ganar las almas perdidas para Cristo. Todo esto representa lo normal en un cristiano como lo presenta para nosotros el Nuevo Testamento. Adolf Monod, cuando se estaba muriendo, gritó desesperadamente cuatro declaraciones: "Todo por Cristo; por medio el Espíritu Santo; para la gloria de Dios; todo lo demás no vale nada".

La falsa idea acerca del avivamiento, se le puede atribuir a las enseñanzas erróneas del pasado: 1) Que el aceptar el señorío de Cristo en nuestras vidas es una segunda experiencia de la gracia que es un tipo de añadidura opcional en la vida del cristiano. 2) La llenura del Espíritu ha sido establecida como un lujo y sólo es para unos cuantos privilegiados. Que es algo delicado y noble, pero no un mandato necesario para cada hijo de Dios redimido. Por consiguiente se tienen términos de "súper-espirituales" para definir una vida que consideran anormal y prácticamente inalcanzable para la mayoría de los cristianos.
Mucha gente ha venido a mí en los estudios bíblicos, después de insistir en la absoluta necesidad de estar habituados en la vida espiritual que está declarada en el Nuevo Testamento, y me han dicho incluso hasta llorando: "Sr. Stewart, somos salvos hace años, y siempre hemos pensado que lo normal de una vida cristiana eran derrotas y fracasos mientras caminábamos sobre esta tierra. Nunca habíamos sabido que esa vida que usted nos describe no sólo es posible alcanzarla, sino que es el estándar de santidad que Dios tiene para cada uno de sus hijos".
CUANDO EL FUEGO DEL SEÑOR CAE

Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas"
"Respóndeme, Jehová, respóndeme para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos".
"Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo y aún lamió el agua que estaba en la zanja".
"Viéndolo todo el pueblo se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!"
1a de Reyes 18:36-39 
 

10/08/2017

Condiciones Para un Avivamiento



Condiciones para un avivamiento

Nuestro grave error es querer que Dios envíe un avivamiento bajo nuestros términos. Queremos tener el poder de Dios en nuestras manos, para invocarlo y que trabaje para nosotros, promover y fomentar nuestra clase de cristianismo. Queremos aún tener el mando, guiando el carruaje a través del ambiente religioso en la dirección que queremos dirigirlo, proclamando: “¡Gloria al Señor!”. Cierto, pero honestamente estamos en cierta forma buscando una porción de esa gloria para nosotros mismos. Pedimos a Dios que envíe fuego a nuestros altares, ignorando completamente el hecho de que son nuestros altares, no el de Dios. Y como los profetas de Baal trabajamos por nosotros mismos frenéticamente como si por medio de la fuerza pudiéramos dirigir el brazo del Todopoderoso.
Todo el error proviene de una noción confusa sobre el avivamiento y una falla en reconocer las leyes morales que sustentan el reino de Dios. Dios nunca obra caprichosamente; sus métodos nunca son impulsivos o erráticos. Él nunca envía juicio a menos que haya una violación a sus leyes, ni envía su bendición si no hay obediencia a las mismas. Tan precisos son sus actos tanto de justicia como de misericordia que un observador sabio, consciente de las circunstancias, podría predecir con absoluta precisión cualquier visitación de juicio o gracia que Dios pudiera enviar a una nación, una iglesia o una persona.

A. W. Tozer (1897-1963)





¡SEÑOR!, ¿DANOS UN AVIVAMIENTO?

Avivamiento… otra definición podría ser “restablecer”, “reparar” o “restaurar”. Oseas 10:12 dice: “Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia”.
¿Qué es el barbecho? El barbecho es una tierra que fue fructífera y por lo tanto ha sido arada, pero como resultado de no haberse sembrado ninguna semilla en ella se ha convertido en tierra improductiva.
Nótese que aquí se hace un énfasis en el hombre: dice que nosotros tenemos que hacer barbecho, es decir tú debes quebrantar tu barbecho. Otro aspecto acerca de esto mismo está en el Salmo 85:6: “¿No volverás a darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti?” Entonces, está hablando de que hay una ausencia de gozo, de vitalidad; hay una ausencia de plenitud.
La sola palabra “avivamiento” o “reavivar” presupone vida. Sólo se puede avivar aquello que ya ha tenido vitalidad, vida que se ha enfermado, debilitado o que se ha vuelto apática. Creo que la analogía más exacta que puedo darte es el caso reciente de un hombre que aparentemente se ahogó. Él estuvo bajo el agua por un espacio de tiempo inconcebible. Entonces alguien lo sacó, trabajó y trabajó en él hasta que finalmente volvió a la vida. Esto es en realidad el significado de “avivamiento”, significa “revitalizar”, significa recuperar el poder perdido, significa recobrar el vigor perdido.
En el libro de los Hechos 3:19 podemos leer: “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”. Aún antes de decir cualquier otra cosa sobre el avivamiento, debemos reconocer esto: que el avivamiento es un acto de misericordia en la soberanía de Dios.

Avivamiento no es lo mismo que evangelización

Hay una gran diferencia entre avivamiento y evangelización. Cuando hablamos de avivamiento aquí en Estados Unidos pensamos en promover nuestra congregación: “Nuestro avivamiento comenzará este domingo por la noche, y terminará el próximo domingo a cierta hora”. Obviamente, esto es algo puramente mecánico, es algo que los hombres han diseñado.
Creo que algo que ofende de un avivamiento –en un sentido histórico– es que no puede ser controlado. Como dijera el Dr. Tozer: “Cuando el avivamiento llega hace cambiar el clima moral de una comunidad”. Puedes tener un avivamiento en la Iglesia –como aconteció con Carlos Spurgeon–. Puedes tener un avivamiento que abarque una ciudad, o puedes tener un avivamiento que alcance a la nación entera, y es en este contexto que estoy pensando más que en los otros (aunque a veces el avivamiento se extiende de aquí para allá, como se propaga el fuego).
El avivamiento no puede ser controlado, en cambio el evangelismo sí puede organizarse. El avivamiento no puede ser subsidiado, el evangelismo comúnmente puede y debe ser así. El avivamiento no puede ser publicitado, el evangelismo sí.
Puede costar millones de dólares, como sucede a menudo, el tener uno de nuestros grandes y modernos así llamados “avivamientos”. Tendrías que pagar grandes sumas de dinero por tener algún espacio en la televisión, por ejemplo –quizás un millón de dólares por noche–. Esto resulta inverosímil e impensable para mí en el contexto de un avivamiento bíblico o incluso histórico. ¿Por qué un avivamiento no necesita de promoción? Por la simple razón de que el fuego es lo que más se promociona a sí mismo, sea fuego material o el fuego del avivamiento, éste atrae a las personas como un imán.
Cómo intentar llevar esto a la tecnología moderna ya que un avivamiento no puede programarse en computadora. Hay información que se puede almacenar en una computadora y listo, obtendrás una respuesta acorde a los datos que se le suministraron. Pero un avivamiento no puede ser pronosticado o programado en computadoras. Hay periodos en los que predomina una sola cosa. A veces el avivamiento se manifiesta con un profundo dolor. Otras veces el avivamiento se manifiesta a través de gozo y éxtasis hasta que no sabes si te encuentras en el cuerpo o has salido de esta tierra. A veces el avivamiento es rodeado por quietud y reposo.
Hay veces en las que asistes a una reunión de oración y el poder de Dios se manifiesta. Hay quietud y reposo que te hace sentir inspirado. Presientes: “…algo está sucediendo ahora, alguien saldrá pronto con el corazón quebrantado… suplicando en agonía”. El avivamiento no puede reducirse a conceptos racionales. Una vez más, lo más contundente de un avivamiento es que no puedes señalar cómo, por qué o dónde comenzó. Es completamente un acto de Dios.
Puedes encontrar un hombre que iba con una serie de mensajes a cierta comunidad y al poco tiempo todos se salvan, es asombroso. Después se va a otro pueblo exactamente con el mismo grupo de gente, derramando el mismo tipo de intercesión, realizan el mismo duro trabajo con dolores de parto por las almas, pero no hay respuesta.
No puedes predecir y no puedes organizar un avivamiento. ¿Por qué? Porque no puedes controlar de dónde sopla el viento. El Espíritu, el viento, sopla de donde quiere. Si dijeras que vendrá de esta manera, viene de otra. Si dices que Dios va a usar a tal o cual hombre, a menudo Dios ni siquiera se preocupará por tal persona. Muchas veces el avivamiento viene a través de personajes desconocidos.

Visión: un concepto olvidado

Creo que el mundo nunca ha estado en un estado de confusión tan grande como ahora. No creo que nuestra nación lo haya estado. Lo que sea que tengamos que decir acerca del avivamiento, antes tenemos que reconocer que hay tres factores en la vida natural: concepción, gestación y nacimiento. No puedes alterar el orden. Así mismo, nunca habrá avivamiento, que sea notorio, que no sea precedido por una intercesión agonizante. Tal vez dirás: “Yo no he llegado a esa etapa de semejante intercesión. ¿Cómo es eso?”. Bueno, ésta viene por medio de una VISIÓN.
Si en verdad queremos captar el concepto de avivamiento necesitamos tener una visión del profundo dolor de Dios por el pecado. Necesitamos comprender cómo, día tras día, ofendemos a Dios. Cómo país ofendemos a Dios en millones de formas. Una vez mientras predicaba en las Bahamas, observé una gran columna de humo que resultó proceder de unos neumáticos que se estaban quemando. Era tan negro como podía ser, y por allá lejos miré una pequeña espiral de vapor que subía del suelo. No pensé mucho en ello sino hasta un año después, cuando orando el Señor me dijo: “Esa gran densidad de humo negro es semejante a la cantidad de pecado que sube delante de mí cada día”. Todas las blasfemias, toda la incredulidad, todas las inmundicias, toda la mentira, todo el engaño, toda la perversión sexual, toda la borrachera, toda esa inmensa columna de iniquidad sube delante de Dios. Y he aquí nosotros hacemos subir un pequeña cantidad de vapor que son las alabanzas que Dios recibe de su pueblo. Si queremos darnos cuenta de lo mucho que necesitamos un avivamiento, primero debemos reconocer las dimensiones del pecado. Debemos entender que el pecado lastima a Dios.
Salmos 84:4 dice: “Restáuranos, oh Dios de nuestra salvación, y haz cesar tu ira de sobre nosotros. ¿Estarás enojado contra nosotros para siempre?”. El Salmo 80:3 dice: “Oh Dios, restáuranos; haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos”. Nótese que esta frase se repite en los versos 7 y 19, “…haz resplandecer tu rostro”, “…haz resplandecer tu rostro”. Sabes, creo que una de las tragedias más impresionantes de nuestros días es esta: el pueblo de Israel no podía vivir si Dios volteaba su rostro lejos de ellos, ¡y parece que nosotros no podemos vivir si Dios no vuelve su rostro sobre nosotros!
Lo maravilloso de la presencia de Dios… lo asombroso de su majestad… hemos tenido reuniones, particularmente el mes pasado, donde yo me sentaría. Al terminar la sesión yo no sabía que hacer con eso, y entonces el pastor dijo: “Bueno, no sé cómo manejar una reunión como esta, ¿qué es lo que se hace?”. El derramamiento del poder de Dios fue tan maravilloso que no había manera de conducirlo, por lo que sólo dejamos que la reunión siguiera su propio curso. Habíamos tenido reuniones que duraban cinco horas, comenzando a las siete y terminando a la media noche. Venían estudiantes, universitarios y hombres de negocios. Cuando Dios viene nuestras diferencias sociales no importan, nuestras diferencias intelectuales no importan. Hay una sensación arrolladora de que Dios está tratando, no tanto con mi intelecto, ni con mi cuerpo, ni con mis emociones sino con el hombre interior… el ser interior… el templo interior donde Él quiere morar.
¿No les parece asombroso lo que el Ayatolá Khomeini ha hecho? Ese hombre ha hecho cosas positivas. Ha expulsado el licor de su país. Nuestro presidente no se atreve a hacer eso. Hace una semana convocó a toda su nación a orar y ayunar cinco días. ¿Crees que existe alguien aquí en Washington que tuviera la suficiente visión para hacer eso? Con todo lo que pudieran hablar de espiritualidad, nadie tiene la suficiente sensibilidad para hacer algo así.
El profeta Joel habló a los ministros de Dios. Mira en Joel 1:13: “Ceñíos y lamentad, sacerdotes; gemid, ministros del altar; venid, dormid en cilicio, ministros de mi Dios”. Ve hacia el verso 12 del capítulo 2: “Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos”. Sigue al verso 17: “Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad”.
Entonces, ¿cómo se llega a tal condición? No hay forma de llegar a ese nivel en cuestión de diez minutos. Es un trabajo, una transformación, un deber. Tiene que haber un quebrantamiento personal de mi barbecho estéril. ¿Qué hay en mi propia vida que obstruye el fluir del Espíritu? Si vas a romper tu barbecho debes someter tu propia vida a una rigurosa disciplina –y somos la generación de creyentes más indisciplinados que jamás haya existido–. No hay manera de llegar al avivamiento a menos que primero venga el quebrantamiento.
Dios no busca llenar sillas vacías, él no está interesado en llenar iglesias vacías. Él está preocupado por llenar corazones vacíos, vidas huecas y ojos ciegos que no tienen visión. Los corazones que no tienen pasión y las voluntades vanas que no tienen propósito.
¿Alguna vez has pensado en lo complejo de la religión judía? Una gran cantidad de sacerdotes y levitas, ofrendas y sacrificios, lunas nuevas, días de reposo y el Urim y Tumim. De repente, Dios pone entre ellos a un individuo solitario con una sola comisión: “Prepara el camino del Señor”. Pero tal persona tiene todo este sistema en su contra: por lo menos dos mil sacerdotes, un sumo sacerdote y un templo muy venerado. Un sistema de compra y venta de ganado y otras cosas para los sacrificios. Un atrio exterior donde podías presentarte a un sacerdote y declararle tu pecado y tu culpa para que hiciera expiación por ti. Y este hombre viene de repente diciendo que todo ese ritual es obsoleto, que Dios se manifestará independientemente de todo aquello y que hay Alguien más. Ellos dicen: “Debes ser el hombre”. Él dice, “¡Oh no, no, no! ¡Yo no soy él! Sólo vengo a preparar el camino del Señor”.
Ahora piensa en el dolor de Dios después de la caída de Adán. Piensa en la tristeza de Dios después de que el sistema religioso judío que él mismo instituyó también fracasó.
Pero piensa en algo que podría ser aún más sorprendente: piensa en el hecho de que han pasado dos mil años desde que Jesús vino a esta tierra y consumó totalmente la redención de nuestras almas… ¡y la Iglesia de hoy continúa arrastrando sus pies!
El dilema carnal en que estamos justo ahora es que la humanidad nunca había caído en una condición tan baja. Las personas suelen decir: “No te preocupes, hemos salido de situaciones como esta”. ¡No, no! No es así. No te engañes. Nunca hemos superado situaciones como esta, ¿Sabes por qué? porque nunca hemos estado en una situación semejante. ¡Esa es la razón!
Nunca hemos tenido un problema como este. Nunca había existido una plaga de divorcios. Nunca hemos tenido millones de niñas menores de 16 años quedando embarazadas como el año pasado. Qué dijeran la noche anterior en las noticias: “Esta noche 20,000 niñas en la nación quedarán embarazadas”. El sexo ya es un deporte. La inmoralidad ha sido aceptada como un estilo de vida. Las personas hablan de que hubo menos divorcios que el año anterior. Bueno, ¿cómo esperan ver más divorcios cuando en realidad ya no contraen matrimonio? Se casaron una vez y se divorciaron. Ahora ya no se toman la molestia de casarse, sólo viven en unión libre. Tener un bebé ¿para qué? “Estamos de acuerdo sólo por conveniencia”, eso es todo. Así que somos una nación arruinada. Nunca, nunca en la historia habíamos necesitado un avivamiento como ahora, en los días que vivimos. Pero tú no ruegas por un avivamiento… no hay tal cosa.

Avivamiento: ¿anhelo o curiosidad?

Los cristianos me dicen donde quiera que voy: “Me gustaría tener un avivamiento”. Yo les digo: “Ah sí, también muchos millones de personas”. Encuentro todo tipo de cristianos pensando lo mismo. Pero no encuentro muchos de ellos preocupados con sinceridad. La gente está muy curiosa por un avivamiento, pero no estamos comenzando a hacer barbecho. No preparamos el camino del Señor.
Recuerdo que cuando era niño solía irme a dormir a la cama con una vela… ¿usted no acostumbraba eso? Recuerdo que pensaba, ¿cuántas otras velas se podrían reunir y encender de aquella vela? Me preguntaba y me preguntaba. Nunca encontré una respuesta, pero a menudo me lo preguntaba.
Fue Carlos Wesley quien escribió el himno:
“Mira cómo una gran llama consume,
encendida por una chispa de gracia.
El amor de Jesús inflama las naciones,
y pone todos los reinos en llamas.
A echar fuego en la tierra vino,
ardiendo en algunos corazones está.
¡Oh, que todos sean atrapados por ese incendio,
que todos participemos de ese gozo glorioso!”.
Jesús dijo: “Fuego vine a echar en la tierra”. ¿Alguno ha escuchado a alguien predicar acerca de ese texto? ¿A qué tipo de fuego se refiere? Bueno, seguramente no al fuego del infierno. ¡Fuego del Espíritu Santo! El fuego más devastador de todos no es el fuego que consume un edificio. Tampoco el fuego del infierno. El fuego más grande y más devastador de todos es el fuego de Dios. A veces decimos, “Dios es amor, Dios es amor, Dios es amor…” y sin embargo nuestro Dios es fuego consumidor, “¿y quién podrá soportar el tiempo de su venida?”. Malaquías dijo: “Porque él es como fuego purificador”. Mateo 3:11: “…él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”. Pero tal como ves, ese aspecto no se destaca en los días presentes.
Todo mundo habla sobre el bautismo. Pero, ¿qué entiendes tú por el bautismo? Existe un bautismo con el Espíritu Santo y fuego. No sólo en el Espíritu Santo, también en fuego. Cuando Él venga “…limpiará su era, y recogerá el trigo en su granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará”. Esto también puede pasarle a un individuo, o puede acontecerle a una Iglesia, o puede venir en toda una comunidad, o puede sucederle a la nación entera.
Habrá miles de personas quienes, al verte poner tu corazón y mirada en esto, dirán: “Oh, tienes una visión muy cerrada”. Bueno, pienso que la única razón por la cual el Apóstol Pablo conquistó… triunfó… nos sacó ventaja… sufrió más que nosotros… oró más que nosotros… nos excedió en consagración… y predicó mucho más que nosotros fue porque se enfocó en una sola cosa: “…pero una cosa hago”. Debes tener una sola visión, debes ser de un mismo corazón, debes de tener un solo propósito, “…pero una cosa hago”, se entregó totalmente a la voluntad de Dios.
¿Qué significa esto? Bueno, creo que esto llega a ser una obsesión, como le dije a un hermano esta mañana. Por cincuenta años he llorado, he orado, he gemido, he leído la Biblia, he ayunado y me he reunido con otros hermanos en veladas de oración, días de oración, días y días de intercesión por un avivamiento. No hay muchos indicios de que vaya a venir. Bueno pues, ¿estás seguro? La oración nunca muere. ¿Qué es el incienso bajo el altar? Las oraciones de los santos (ver Apocalipsis 8:15). Nunca hacemos una oración conforme la voluntad de Dios, que Dios no mantenga consigo. Dios jamás desperdicia nada. ¿Acaso crees que tú y yo hemos hecho oraciones producto del dolor, de la angustia y del deseo de ver derrumbarse la iniquidad (después de todo, eso es lo que el avivamiento produce) que Dios deje caer en tierra?
Pero de nuevo, la sombra de oscuridad y muerte está sobre esta generación como nunca antes. Y a pesar de esto, la tragedia más grande de todo es esta: una Iglesia débil y enferma en un mundo moribundo. No tenemos ni la visión ni la pasión, ni por ahora, la intención de poner nuestra vida en orden –para quebrar el barbecho– para preparar el camino del Señor.
Mi esperanza es que a hasta este momento no sólo estemos acumulando mera información y estadísticas sobre un avivamiento, sino que cada uno de nosotros busquemos un avivamiento personal.

¿No derramamos lágrimas por un avivamiento?

“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.” (Salmos 126:5). Este es el edicto divino. Se refiere a algo más que una predicación con celo, algo más que una exposición académica. Esto es algo más que dar simples sermones con exactitud exegética y perfección homilética. Se refiere al hombre, ya sea predicador u oyente, que se siente consternado por el poco poder de la Iglesia en el presente drama de la brutalidad de este mundo. Tal persona se contrista con agonía por los hombres que hacen oídos sordos al Evangelio y exponiéndose voluntariamente al fuego eterno. Bajo esta pesada carga, el corazón de dicho hombre rompe en lágrimas.
El verdadero hombre de Dios es un contrito de corazón, afligido por la mundanalidad de la Iglesia, afligido por la ceguera de la Iglesia, afligido por la corrupción en la Iglesia, afligido por la tolerancia del pecado en la Iglesia, afligido por la falta de oración en la Iglesia. Le perturba que las oraciones de la Iglesia ya no derrumban las fortalezas del diablo. Él está avergonzado de que la Iglesia ya no clama en su desesperación ante una sociedad enloquecida por el pecado y conducida por el diablo, “¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?” (Mateo 17:19).
Muchos de nosotros no tenemos corazones quebrantados por la gloria que antes tuvo la Iglesia porque nunca hemos sabido lo que es el verdadero avivamiento. Nos conformamos con la situación actual y dormimos despreocupadamente mientras nuestra generación avanza rápidamente a la oscuridad eterna del infierno. ¡Vergüenza, vergüenza es lo que deberíamos tener! Jesús azotó a algunos cambistas y los corrió del templo; pero antes de azotarlos, lloró por ellos. Él sabía cuan cerca estaba su juicio. El Apóstol Pablo envió una carta escrita con lágrimas a los santos en Filipos, y les dijo: “Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo.” (Filipenses 3:18). Nótese que no dijo son enemigos de Cristo, sino enemigos de la cruz de Cristo. Ellos niegan o minimizan los méritos redentores de la cruz.
Como estos hay muchos hoy en día. La iglesia católica de Roma no se presenta como un enemigo de Cristo; ella hace énfasis en el santo nombre de Dios. Sin embargo, niega la cruz al afirmar que la Santa Virgen María es corredentora. Si esto fuera así, ¿entonces por qué ella no fue también crucificada?
Los mormones usan el nombre de Cristo, pero van por mal camino para la redención. ¿Lloramos por ellos? ¿Les podremos mirar sin avergonzarnos aquel día cuando nos acusen por nuestra indolencia ante el trono del juicio, diciendo que fueron nuestros vecinos y una ofensa para nosotros, pero no una carga porque están perdidos?
¿Los adeptos del Ejército de Salvación apenas pueden leer la candente historia de su surgimiento sin llorar por ello? ¿Tiene la gloria del avivamiento de Wesley dominados los corazones de los metodistas de hoy? ¿Habrán leído de los hombres bautizados en fuego en el equipo de Wesley? Hombres como John Nelson, Thomas Walsh y un ejército de muchos otros cuyos nombres están inscritos en el libro de la vida, hombres perseguidos y aporreados en las calles cuando mantenían reuniones callejeras. Y aún con todo, mientras la sangre corría por sus heridas, también las lágrimas salían de sus ojos. ¿Tiene Dios gente haciendo guardias en las puertas de los salones de belleza para que ninguna cristiana entre a rizarse el pelo, mientras una cuadra adelante hay un grupo de prostitutas esforzándose por vender su cuerpo maltrecho por el pecado sin nadie que les hable del eterno amor de Dios?
¿Acaso los pentecostales miran hacia atrás con vergüenza mientras recuerdan cuando vivían en la doctrina correcta, con la gloria del Señor morando entre ellos? Cuando tuvieron una Iglesia viva, que significó noches de oración, seguidas de señales y maravillas, diversidad de milagros y genuinos dones del Espíritu Santo. Cuando no se la pasaban viendo el reloj, sino que tenían reuniones que duraban horas, saturándose del poder de Dios.
¿Qué acaso no derramamos lágrimas con estos recuerdos, o sentimos vergüenza al ver que nuestros hijos nada saben de semejante poder? Otras denominaciones tuvieron sus días de gloria y avivamiento. Piensa en las poderosas visitaciones de los presbiterianos en Corea. Recuerda el avivamiento que hizo temblar la tierra en Shantung. ¿Aquellos días se han ido para siempre? ¿No derramamos lágrimas por un avivamiento?

Leonard Ravenhill (1907-1994)

3/04/2009

Willis C. Hoover gestor del avivamiento en Chile





El 20 de julio de 1858, en Freeport, Illinois, EEUU, nació el reverendo Willis Collins Hoover Kurt. Fue miembro activo de la Iglesia Metodista Episcopal. Era de una honorable familia cristiana metodista episcopal y educado en ambiente de prestigiosos intelectuales. Alrededor de sus 25 años se graduó en la ciudad de Chicago, en 1884, en Medicina y Cirugía, actividad que ejerce seis años y dentro de este lapso comienza a sentir el impulso del llamado de Dios a su Obra y dejó su carrera para ofrecerse como voluntario a la misión del predicador William Taylor.
Cuando está en pleno goce de su juventud y consciente de su capacidad profesional, ambiente social envidiable, no duda sin embargo en traer a Chile el mensaje de redención en Octubre de 1889, proclama el evangelio secundado por su distinguida esposa Mrs. Mary Anne Hilton de Hoover, cuyo aporte fue de una excepcional eficacia. Procedente de Chicago, Estados Unidos, llega a Chile el misionero Willis C. Hoover, designado por la Iglesia Metodista Episcopal para asumir el cargo de Rector del Colegio Inglés de Iquique, Mr. Hoover, era médico de profesión y junto a su esposa habian sentido el llamado del Señor para el campo misionero.
Posteriormente el Pastor Hoover es trasladado y asume la dirección de la Iglesia Metodista Episcopal de Valparaiso el 13 de Febrero del año 1902.
En 1907 la esposa de nuestro pastor Hoover recibe noticias de un avivamiento espiritual que se estaba produciendo en India, cartas le relataban detalles de estas manifestaciones del Espíritu Santo en un hogar de niñas en Kedgaon, India. Este hecho conmovió a nuestro reverendo Hoover quién estaba convencido de que el Dios que estaba realizando maravillas tan lejos de Chile las podía hacer también en este país. Comenzó a orar para que Dios derramara su poder e invitó también a su congregación a hacerlo. A mediado de 1909, se reunían todos los días a las 17 hrs. dirigidos por el pastor Hoover pidiendo el Espíritu de Dios.
Paulatinamente el Señor empezó a contestar el clamor de su pueblo, y aunque no existen antecedentes certeros del día en que Dios derramó su poder sobre su Iglesia, en uno de sus libros el pastor Hoover menciona el día 4 de julio de 1909 como un día en que ya se producían manifestaciones directas del Espíritu Santo. A principios de 1910 la Iglesia de Valparaíso estaba llena del Espíritu de Dios, aquella situación fue descrita por el reverendo Hoover de la siguiente manera: "Risas, lloros, gritos, lenguas extrañas, visiones, éxtasis, hermanos inmóviles en el suelo que después aseguraban haber sido trasladados al cielo. La congregación se sentía impulsada a comunicar lo que experimentaban y salían a las calles a pregonar a toda voz el Evangelio".
Un día el Pastor W.C. Hoover contemplaba en el espejo las líneas que surcaban su noble rostro y con un dejo de pena, expreso para sí -"¡Que viejo estoy!", entonces vino la pronta respuesta del Espíritu Santo -"¡Si... Y todos estos años llenos de mi gloria!", Aleluyas incontenibles subrayaron el gozo que su Señor le impartía.
Vino ,como se dijo anteriormente ,en compañía de su joven esposa, quien dio toda su vida también a Chile, volviendo enferma a EE.UU., junto a su esposo también enfermo, falleciendo y siendo sepultados sus restos al lado de los de su familia en EE.UU..



El Pastor después de casi 2 años de enfermedad, volvió a Chile para continuar su trabajo, privado de su compañera esposa. Su presencia sirvió para traer a Chile la suma de 15.000 dólares donados por miembros de su familia. Este dinero fue invertido en la construcción de dos templos en Valparaíso.
Los mismos miembros de su familia también donaron al pastor una suma de dinero (lo que fue retirado de su testamento con este fin), para la compra de una casa que sirviera para él y una hija viuda con cinco hijos chilenos.
Si bien sus hijos se educaron en EE.UU., se educaron prácticamente solos, incluso la hija, para ganarse su propia vida, trabajo como peón, como mozo, como chofer, en oficinas, en restaurantes, en jardín, en fin, de todas maneras menos que con un centavo de dinero chileno.
Casi medio siglo duró la infatigable su labor evangelizadora, hasta que en la madrugada del 27 de Mayo de 1936, a la edad de 78 años, el insigne siervo fue ascendido a la Gloria para estar presente al Señor, dejando un hermoso ejemplo de su Ministerio Pastoral.

Según las propias palabras de W.C. Hoover :
"la iglesia Evangélica debe vivir hoy y siempre conforme al molde inamovible y eterno de las Escrituras, sin que haya en nuestras vidas y en nuestro ministerio otro evangelio distinto del que Jesús predicó y rubricó con su sangre en el madero de la cruz".
En cierta ocasión un pastor decía de él": El Rev. doctor Hoover era una persona sin apariencias, pequeño de estatura, humilde y sencillo, de costumbres y modales sin complicación, pero de una profunda convicción y de una fe vigorosa y fuerte que ni los más despiadados huracanes diabólicos habrían podido desarraigarla de la roca de los siglos" Abnegado, fiel, bondadoso y recto; consejero oportuno, siempre preocupado de sus ovejas a las que amaba entrañablemente; digno modelo de su hogar, formado al calor de las enseñanzas de la Santa Biblia, con lágrimas en sus Oraciones pedía a Dios misericordia por alguna alma descarriada o para soportar con espartano coraje las ingratitudes y desprecios de aquellos que con maldad le denostaban y perseguían. Vivió con su vista fija en Jesús, no hubo para él otro maestro ni otro ejemplo más digno de imitar.
La enseñanza divina de la palabra estaba hecha vida en él; fue un ejemplo vivo y elocuente del poder de la gracia divina. En las últimas oraciones de su vida, la petición predominante fue:
"Señor, danos otro avivamiento como aquel que nos diste, si fuera posible, sin los errores y las extravagancias que lo acompañaban; pero en todo caso danos otro avivamiento"
"Señor desde aquí, te damos gracias por la vida de tu hijo W.C. Hoover, porque a través de su vida hemos sido por ti bendecidos." Amén

1/17/2009

Avivamiento espiritual, La necesidad de la Iglesia

Por Charles Spurgeon

“Oh Jehová, aviva tu obra, en medio de los tiempos” Habacuc 3:2

Primero, amados, confiando en que el Espíritu de Dios me ayudará, me dedicaré a aplicar el texto a nuestra alma de forma personal, y luego al estado de la iglesia en forma extensa, porque de cierto necesita que el Señor avive Su obra en media de ella.

Primero entonces a NOSOTROS MISMOS.
Debemos empezar en el hogar. Muy frecuentemente queremos castigar a la iglesia, cuando la disciplina debería ser puesta sobre nuestros propios hombros. Vestimos a la iglesia como a un reo, la llevamos a juicio y queremos ejecutar sentencia sobre ella; le amarramos las manos, y despellejamos su temblorosa carne – encontrando faltas en ella cuando no la hay, y magnificando sus pequeños errores; cuando nosotros con demasiada frecuencia olvidamos los nuestros. Entonces, empecemos con nosotros mismos, recordando que somos parte de la iglesia, y que nuestra propia necesidad de avivamiento personal es la causa en gran medida del avivamiento en la iglesia en mayor escala.

Ahora, yo responsabilizo directamente a la gran mayoría de los cristianos profesos – y me responsabilizo a mí mismo también – con la necesidad de un avivamiento de piedad en estos días. Creo que la gran masa de cristianos en esta edad necesita un avivamiento, y mis razonamientos son estas:
En primer lugar, miremos la conducta y conversación de muchos de los que profesan ser hijos de Dios. Es muy dañino para un hombre que ocupa el sagrado lugar de un púlpito adular a sus oyentes, y por lo tanto no haré tal cosa.
Se ha vuelto muy común en estos días unirse a una iglesia; ir donde se encuentren Cristianos profesos y sentarse a la mesa del Señor, ya sea aquí o allá; pero ¿hay menos engaños de los que había antes? ¿Se cometen menos fraudes? ¿Se nota un mayor grado de moralidad? ¿Será que los vicios ya casi se han eliminado? No, no es esto lo que vemos. Esta época es tan inmoral como cualquier otra anterior a ella; todavía hay mucho pecado, aunque talvez esté tapado o escondido. La parte externa del sepulcro puede ser que esté más blanca; pero por dentro; los huesos están tan carcomidos como antes.

1/10/2009

COMO FOMENTAR UN AVIVAMIENTO POR CHARLES G. FINNEY

Este es un tríptico realizado por nuestro Ministerio Voz que Clama con 29 puntos para lograr un avivamiento.
" Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho, porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia. " Oseas 10:12


10/20/2008

OBSTACULOS PARA EL AVIVAMIENTO

Por Oswald J. Smith.

“Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad”, afirmaba David, “el Señor no me habría escuchado” (Salmo 66:18)

HAY TAN SÓLO un obstáculo que puede bloquear el canal e impedir el poder de Dios y éste es el PECADO. El pecado es la gran barrera. Por sí solo puede impedir la obra del Espíritu e impedir un avivamiento. “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad”, afirmaba David, “el Señor no me habría escuchado” (Salmo 66:18). Y en Isaías 59:1-2, tenemos estas significativas palabras: “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír”. Así, el pecado es la gran barrera y tiene que ser abandonado. No puede haber medias tintas. No hay alternativas. Dios no obrará en tanto que haya iniquidad no confesada.
Leemos en Oseas 10:12: “Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia”. Y en 2 Crónicas 7:14 se otorga la promesa de bendición basada, no obstante, sobre unas condiciones inalterables: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” Así que, nada menos que un corazón contrito por el pecado, una confesión total y restitución satisfará a Dios; y no solamente tristeza por las consecuencias y castigo del pecado, sino por el pecado mismo cometido contra Dios. El infierno está lleno de remordimientos, pero solamente por el castigo en el que se ha incurrido. No existe ninguna verdadera constricción. El hombre rico no pronunció ni una sola palabra de tristeza por su pecado en contra de Dios (Luc. 16:29-30). Pero David, aunque culpable de asesinato y de adulterio a la vez, vio su pecado como solamente contra Dios (Sal. 51:4). El mero remordimiento no es verdadera tristeza según Dios para arrepentimiento. Judas, aunque lleno de remordimientos, nunca se arrepintió. El pecado tiene que ser dejado por completo.
Ahora bien, solamente Dios puede conceder un corazón contrito y quebrantado, una tristeza que tendrá como resultado la confesión y el abandono del pecado y nada menos que esto será suficiente. “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Sal. 51.17). “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Pr. 28:13). “Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has prevaricado” (Jeremías 3:13).